Los diferentes defensores de la
Educación Física han tenido formas distintas de entender la profesión a lo
largo del tiempo. La práctica de actividades físicas sin tener una idea de lo
que se quiere hacer con ellas es un signo de que no son educativas; puede haber
aprendizaje pero no educación. La justificación de la práctica tiene un papel
fundamental ya que con sus argumentos y explicaciones da sentido a la
enseñanza.
Arnold propuso una nueva
estructura conceptual para la educación física, basada en el valor intrínseco
del conocimiento teórico y práctico. Así, ofrece una conceptualización en tres
dimensiones interrelacionadas de reciente repercusión en el ámbito español de
la educación física:
- La educación sobre el movimiento: se refiere al campo de estudio o cuerpo teórico de conocimientos de la educación física provenientes de la kinesiología, fisiología del ejercicio, biomecánica, psicología del deporte, etc. Se le asigna un valor intrínseco ya que se trata del conocimiento teórico, vinculado a una función educativa.
- La educación a través del movimiento: tiene un propósito instrumental o utilitario. Está relacionada con las dos grandes justificaciones anteriores de la educación física y sus contenidos.
- La educación en movimiento: está relacionada con los valores intrínsecos o inherentes a los contenidos prácticos de la educación física. Permite a la persona autorrealizarse o autoconocerse en diversos contextos. Se trata del conocimiento práctico y personal.
Sin embargo, muchas otras veces
no se utiliza la Educación Física de forma educativa, puede transmitir valores
deseables o no deseables y trasladarse a la vida cotidiana de los implicados.
Sólo con la intención de influir positivamente, con estrategias metodológicas y
medios dirigidos a facilitar interacciones, pueden promoverse valores
positivos. Para que una actividad sea educativa, además de promover el
conocimiento y la comprensión debe realizarse en condiciones moralmente
aceptables.
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