La educación puede ser entendida
desde un sentido descriptivo o evaluativo. Una educación descriptiva puede ser definida como
"el proceso por el cual el individuo adquiere las numerosas capacidades
físicas y sociales que le exige el grupo en el que ha nacido y dentro del cual
debe desenvolverse. Por otro lado, una exposición evaluativa de la educación es aquella que se constituye como un
intento de estimar y formular juicios respecto al modo en que deberían ser las
cosas en vez de como son.
Los valores en la educación son prescriptivos
y dan a entender cuáles son los contenidos y cuáles los métodos que deberían
adoptarse. Existen dos tipos de valores: extrínsecos
e intrínsecos. Si son intrínsecos, si la educación fuese sólo
buena como un medio de servir a fines marginales, sus resultados o
consecuencias sólo serían "buenos", "malos" o
"neutros". La educación, si se la considera sólo como un instrumento
para realizar fines extrínsecos a
ella misma, podría servir a cualquier fin asignado.
La educación comprende
actividades y procedimientos intrínsecamente valiosos, se interesa tanto por la
manera de hacer como por el contenido de lo que se hace. La cuestión de los
valores en educación suscita la cuestión de los propósitos que están
determinados por lo que se valora y el orden de prioridad asignado a las
evaluaciones.
Los objetivos deberían
considerarse lógicamente relacionados con los propósitos. Los objetivos son
concebidos como hitos intermedios en el camino de la realización de fines
intrínsecamente deseables. El término de resultado alude al efecto o las
consecuencias de una forma específica de aprendizaje o de enseñanza. El
movimiento debe declarar con más validez y precisión cuáles son sus objetivos,
mostrar cómo y de dónde proceden y relacionarlos con aquellas actividades
individuales que colectivamente los comprendan.
La concepción de la educación
como iniciación se interesa por la adquisición de un conocimiento de tipo
intelectual. La educación en este contexto, se refiere al desarrollo de la
mente. La mente se halla determinada por el conocimiento y, adquirir
conocimiento, es poseer una mente en su contenido más amplio. El conocimiento
radica en la estructuración de la experiencia y está fundamentado en formas
fundamentalmente distintas en cuanto que existen tipos diferentes de conceptos
y diversos criterios de objetividad.
Extrapolado al ámbito de los
juegos, éstos tienen un escaso contenido cognitivo. Se trata de una cuestión de
"saber cómo" más que de "saber algo". El conocimiento
práctico ("saber cómo"), a diferencia del proposicional, se interesa
fundamentalmente por la práctica, la acción y el hacer algo de un modo
intencionado, más que pensar simplemente, proporcionar una información o
reflexionar sobre el mundo.
En el contexto de la Educación
Física, cualquier caracterización completa del "saber cómo" tendrá
que incluir:
- Lo que es activo.
- Lo que supone el poder entender y seguir unos procedimientos determinados por reglas.
- Lo que supone una acción crítica inteligente.
- Lo que supone unos niveles mínimos de competencia.
"Saber cómo", en suma,
se interesa por el dominio de destrezas y de "ser capaz de" actuar o
participar en una determinada actividad con éxito y comprensión. Para la
educación posee un enorme significado no sólo en términos de lo que es ser
persona sino en términos de crecimiento y desarrollo humanos. La educación va
mucho más allá de un currículum
basado en formas teóricamente construidas de discurso proposicional. Se
interesa también por una iniciación en toda una gama de contenidos prácticos
como el deporte y la danza, que constituyen una parte significativa y valorada
de la cultura.
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